jueves, 12 de junio de 2014

SIGUE AQUÍ, SIEMPRE A MI LADO


Este poema se lo dedicó Laura a su padre, estando en Inglaterra, escrito en una preciosa tarjeta, diseñada manualmente, con ese exquisito estilo que la caracteriza.  Este poema es la sinopsis de la trayectoria vivencial, sentimental y espiritual de un corazón como ella (Laura) lo define, certera precisa y de extraordinaria belleza, tanto que el tosco de su padre no se merece.

Sigue aquí siempre a mi lado 

Le he pedido al Señor
Que dicte a mi pluma
Que diga cuanto quiera
 Que fluya lo mejor
Que hable como siempre,
 Al padre que El me dió.
Y susurra ahora a mi pluma
Palabras con amor
Muestra ante mis ojos
El recorrido de un corazón
Y habla, como siempre,
Al padre que Él me dio.
Hijo mío, cuanto tiempo
Llevamos caminando
Tras el recorrido de los años
Sigues aquí, siempre a mi lado.
Empezabas ya bajo los olivos
A llorar tu soledad,
Ese era el anhelo
Del que busca la verdad.
Y entre el mundo te movías
Corrías,  más que los demás
Había algo que te envolvía
Siempre ibas más allá
Mientras,  Yo esperaba el momento
Preparaba tus caminos
Te enseñé el gran desierto
Y tus míseros reflejos.
Hijo mío, no me fallaste.
Como siempre, regresaste.
Y una vez encontrado el río
Y medio saciada tu sed,
Subístes a mis manantiales
La sabiduría te mostré.
Pero aún querías más,
Te di prueba de mi amor
Y de que no había para ti
Otro maestro más que yo.
Y ….¡ ay ¡  Mi querido hijo,
La búsqueda terminó
Encontraste mis altares
La cruz te iluminó.
Ahora, permanecías en mi espíritu
Siempre alerta y escuchando
Y buscando en el silencio
Mi voz que te iba hablando.
Permanecías y permaneces
En esa búsqueda.

Y aunque por causa de mí te rechazaron
No hubo tormenta capaz
De arrancar esa raíz
Que mis lluvias alimentaron.
Hoy en día,
Sigo ofreciéndote de mí.
Hijo mío, te has ganado todo mi cariño
Como Dios que soy,
No he podido resistir
La pureza de éste corazón
Que desde que abrió al mundo los ojos
He cuidado con amor y ….
Celoso de tu vida
Te he guardado,
Te he moldeado,
Te he guiado por mis caminos
Y te he dado ya mi vida;
Ahora eres fuente
Yo te proveo
Yo sigo siendo tu anhelo
Yo sigo siendo tu padre,
Yo tu alfarero.

                    Para Alfredo

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