martes, 10 de enero de 2017

LA LETRA MATA EL ESPÍRITU VIVIFICA





Cervantes y la Biblia





La letra mata más el Espíritu vivifica
(2Co 3:6)


 De quijotes y de locos todos tenemos un poco, ojalá observáramos la realidad con firmeza y no como Don Quijote, al que sus fantasías, sus sueños ilusorios, la razón desorientada por las muchas letras e imbuido de bondades sin fundamento, le hicieron perder el sentido de la realidad. Ojalá, como digo, pisáramos fuerte, al tiempo que nuestros sueños y nuestros ideales fueran nobles.

         Don Quijote terminó alucinando por su excesiva dedicación a la lectura de libros de caballería, aunque un espíritu de extrema nobleza sustentaba al Caballero Andante.
Cuando el Apóstol Pablo dice que la letra mata, evidentemente no se estaba refiriendo al Quijote, porque todavía no se había escrito, sino a las escrituras del Antiguo Testamento, en las que los doctores de la ley siempre buscaban la interpretación de las mismas, bajo sus puntos de vista interesados, al tiempo que las amañaban de acuerdo  a sus intereses partidistas tal como les recrimina el mismo Jesús en varias ocasiones, sin tener en cuenta la misericordia y la piedad, anulando el poder de Dios y las escrituras por sus tradiciones.

     Mar 7: 6-23. Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, más su corazón está lejos de mí.  Mar 7:7 Pues en vano me honran,  enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.
Mar 7:13 invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas.

Como podemos observar en el caso que nos ocupa sobre la obra maestra de  Cervantes «Don Quijote de la Mancha», vemos que Don Alonso Quijano, a causa de la mucha lectura se convierte en el caballero de la triste figura.

La locura y la desorientación  mental y espiritual en el caso de Don Alonso Quijano le sucede con la lectura de escritos muy diferentes a la ley mosaica, pero sea lo que sea que leamos desde la mera razón obsesiva y fantasiosa imaginación, sin la aplicación de la intuición, el sentido común y sano juicio; todos los libros incluidos los de caballería y no digamos las teorías de Karl Marx aplicadas al pie de la letra resultan  !peligrosísimas!

Los religiosos en tiempos de Cristo y de Pablo estaban cegados, obsesionados con la ley y las letras, que por otra parte son tan necesarias; pero a juzgar por el caso de Don Quijote y los doctores de la ley en tiempos de Cristo, las letras aplicadas sin  sentido común y sano juicio, resultan ser tan peligrosas como todas las demás virtudes convertidas en excesos.

Es necesario anteponer la misericordia y la piedad antes de aplicar la ley y la interpretación de la letra.
 Sin embargo Jesucristo no vino a abolir la ley sino a cumplirla...: pues os digo que ni una jota ni una tilde  de la ley pasará sin que se cumpla. —pero también enfatiza—.   Os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.  (S. Mateo 5:17-20 RVR1960) (parafraseado)

 El comienzo de las andaduras y desventuras del noble Hidalgo Don Quijote de la Mancha parten de este principio bíblico:

      La letra mata más el Espíritu vivifica.  (2Co 3:6).

Qué diremos del Apóstol Pablo el autor de esta frase y su contexto, —según nos cuenta San Lucas en los Hechos de los Apóstoles, sobre los atropellos y atrocidades que se cometían en Judá y toda Palestina en nombre de la ley de Moisés—.  Pablo sabía muy bien las locuras que los maestros de la ley, y, él mismo, inspirado por esas layes, tradiciones y normas, habían cometido; el Apóstol Pablo antes de que Cristo mismo se le apareciera y le convirtiera a la cordura y al respeto a los que no pensaban como él, entraba en las casas de los seguidores de Cristo y los sacaba arrastras para llevarlos ante el Sanedrín para ser condenados y lapidados.

Más tarde ya convertido al cristianismo apelando en su defensa ante el rey Agripas y el gobernador Festo, cuando los obstinados judaizantes de la ley y las letras le perseguían para matarlo, porque predicaba acerca de la resurrección de Cristo; pronunciaba estas palabras:
 Por causa de esto los judíos, prendiéndome en el templo, intentaron matarme. Pero habiendo obtenido auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy, dando testimonio a pequeños y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de suceder: que el Cristo había de padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y a los gentiles.
Diciendo él estas cosas en su defensa, Festo a gran voz dijo: ¡Estás loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco!
Mas él dijo: No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura.  

Pablo era una persona muy preparada y culta, conocía la ley Judía como pocos y las leyes romanas y, hablaba cuatro idiomas por lo menos.   
Él sabía bien que la letra mata, porque personalmente había llevado a muchos a la ejecución, no por delitos de sangre, robos o agresiones, sino porque pensaban diferente a él sobre la interpretación de ley de Moisés.
 Su concepción de la ley era la misma que tenían los que ahora le perseguían a él para matarlo.

Si nos dejamos llevar por la letra y las fantasías de la  imaginación y no investigamos ni contrastamos lo que leemos, ni aplicamos un sano juicio, un poco de sentido común, al tiempo que un poco de lógica; y sobretodo la sensibilidad para escuchar la voz de la  Intuición… —que no imaginación—, terminamos soñando en el mejor de los casos, bellos, nobles y encantadores sueños de quijotes, que no obstante, siempre serán más amables, tiernos y menos ofensivos que las insanas y maliciosas interpretaciones de los fariseos que las usaban y las usan, —que haberlos haylos en todos los tiempos—,  para aplicar sus juicios  condenatorios sobre los demás. Es preferible ser Quijotes con bellos sueños y locas aventuras, o como el Inspector Gadget, que fariseos hipócritas y mala gente.

   Son necesarias las letras, y también leerlas entre líneas y observar si lo que nos dicen tiene sentido práctico y real. Porque de quijotes y de locos algunos tienen mucho y todos tenemos un poco.  Es necesario estar por encima de la letra que mata; leer entre líneas, vivir en sano juicio, y con la dirección de un espíritu noble y de buena fe, o el que los creyentes llamamos «Espíritu Santo» que nos da gracia, discernimiento espiritual, inteligencia, y nos vivifica.


Alfredo Manzano.          labibliaylossueños.com





2 comentarios:

Unknown dijo...

Gracias Minuca, celebro que te guste mi artículo. Seguro que hay nobleza en tu vida y una sincera búsqueda, así como una firme esperanza. Un abrazo.

Unknown dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.