Cervantes y la Biblia
La letra mata más el Espíritu vivifica
(2Co 3:6)
De quijotes
y de locos todos tenemos un poco, ojalá observáramos la realidad con firmeza y
no como Don Quijote, al que sus fantasías, sus sueños ilusorios, la razón
desorientada por las muchas letras e imbuido de bondades sin fundamento, le
hicieron perder el sentido de la realidad. Ojalá, como digo, pisáramos fuerte,
al tiempo que nuestros sueños y nuestros ideales fueran nobles.
Don Quijote terminó alucinando por su excesiva dedicación a la lectura de libros de caballería, aunque un espíritu de extrema nobleza sustentaba al Caballero Andante.
Cuando el Apóstol Pablo dice que la letra
mata, evidentemente no se estaba refiriendo al Quijote, porque todavía no se
había escrito, sino a las escrituras del Antiguo Testamento, en las que los
doctores de la ley siempre buscaban la interpretación de las mismas, bajo sus
puntos de vista interesados, al tiempo que las amañaban de acuerdo a sus
intereses partidistas tal como les recrimina el mismo Jesús en varias
ocasiones, sin tener en cuenta la misericordia y la piedad, anulando el poder
de Dios y las escrituras por sus tradiciones.
Mar 7: 6-23. Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, más su corazón está lejos de mí. Mar 7:7 Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.
Mar 7:13 invalidando la palabra de Dios con
vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a
estas.
Como podemos observar en el
caso que nos ocupa sobre la obra maestra de Cervantes «Don Quijote de la Mancha»,
vemos que Don Alonso Quijano, a causa de la mucha lectura se convierte en el
caballero de la triste figura.
La locura y la desorientación mental
y espiritual en el caso de Don Alonso Quijano le sucede con la lectura de escritos
muy diferentes a la ley mosaica, pero sea lo que sea que leamos desde la mera
razón obsesiva y fantasiosa imaginación, sin la aplicación de la intuición, el
sentido común y sano juicio; todos los libros incluidos los de caballería y no
digamos las teorías de Karl Marx aplicadas al pie de la letra resultan
!peligrosísimas!
Los
religiosos en tiempos de Cristo y de Pablo estaban cegados, obsesionados con la
ley y las letras, que por otra parte son tan necesarias; pero a juzgar por el
caso de Don Quijote y los doctores de la ley en tiempos de Cristo, las letras
aplicadas sin sentido común y sano juicio, resultan ser tan peligrosas
como todas las demás virtudes convertidas en excesos.
Es necesario
anteponer la misericordia y la piedad antes de aplicar la ley y la
interpretación de la letra.
Sin embargo Jesucristo no vino a abolir la
ley sino a cumplirla...: pues os digo que ni una jota ni una tilde de la
ley pasará sin que se cumpla. —pero también enfatiza—. Os digo que si vuestra justicia no fuere mayor
que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. (S. Mateo 5:17-20
RVR1960) (parafraseado)
El
comienzo de las andaduras y desventuras del noble Hidalgo Don Quijote de la
Mancha parten de este principio bíblico:
La letra mata más el Espíritu vivifica. (2Co 3:6).
Qué diremos
del Apóstol Pablo el autor de esta frase y su contexto, —según nos cuenta San Lucas
en los Hechos de los Apóstoles, sobre los atropellos y atrocidades que se cometían
en Judá y toda Palestina en nombre de la ley de Moisés—. Pablo sabía muy bien las locuras que los maestros
de la ley, y, él mismo, inspirado por esas layes, tradiciones y normas, habían cometido;
el Apóstol Pablo antes de que Cristo mismo se le apareciera y le convirtiera a
la cordura y al respeto a los que no pensaban como él, entraba en las casas
de los seguidores de Cristo y los sacaba arrastras para llevarlos ante el Sanedrín
para ser condenados y lapidados.
Más tarde ya convertido al
cristianismo apelando
en su defensa ante el rey Agripas y el gobernador Festo, cuando los obstinados judaizantes
de la ley y las letras le perseguían para matarlo, porque predicaba acerca de
la resurrección de Cristo; pronunciaba estas palabras:
Por
causa de esto los judíos, prendiéndome en el templo, intentaron matarme. Pero
habiendo obtenido auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy, dando
testimonio a pequeños y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los
profetas y Moisés dijeron que habían de suceder: que el Cristo había de
padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos, para anunciar luz
al pueblo y a los gentiles.
Diciendo él estas cosas en su defensa, Festo a gran
voz dijo: ¡Estás loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco!
Mas él dijo: No estoy loco, excelentísimo Festo, sino
que hablo palabras de verdad y de cordura.
Pablo era una persona muy preparada y culta, conocía la
ley Judía como pocos y las leyes romanas y, hablaba cuatro idiomas por lo menos.
Él sabía bien
que la letra mata, porque personalmente había llevado a muchos a la ejecución, no
por delitos de sangre, robos o agresiones, sino porque pensaban diferente a él sobre
la interpretación de ley de Moisés.
Su concepción de la ley era la misma que tenían los que ahora le perseguían a él para
matarlo.
Si nos dejamos llevar por la letra y las
fantasías de la imaginación y no investigamos ni contrastamos lo que
leemos, ni aplicamos un sano juicio, un poco de sentido común, al tiempo que un
poco de lógica; y sobretodo la sensibilidad para escuchar la voz de la
Intuición… —que no imaginación—, terminamos soñando en el mejor de los casos,
bellos, nobles y encantadores sueños de quijotes, que no obstante, siempre
serán más amables, tiernos y menos ofensivos que las insanas y maliciosas
interpretaciones de los fariseos que las usaban y las usan, —que haberlos haylos
en todos los tiempos—, para aplicar sus juicios condenatorios sobre
los demás. Es preferible ser Quijotes con bellos sueños y locas aventuras, o
como el Inspector Gadget, que fariseos hipócritas y mala gente.
Son necesarias las letras, y también leerlas entre líneas y observar si lo que
nos dicen tiene sentido práctico y real. Porque de quijotes y de locos algunos
tienen mucho y todos tenemos un poco. Es necesario estar por encima de la
letra que mata; leer entre líneas, vivir en sano juicio, y con la dirección de
un espíritu noble y de buena fe, o el que los creyentes llamamos «Espíritu
Santo» que nos da gracia, discernimiento espiritual, inteligencia, y nos
vivifica.
Alfredo
Manzano.
labibliaylossueños.com

2 comentarios:
Gracias Minuca, celebro que te guste mi artículo. Seguro que hay nobleza en tu vida y una sincera búsqueda, así como una firme esperanza. Un abrazo.
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